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PADRES, HIJOS Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

Que estamos en la era de la tecnología, no hay duda. Que nuestros hijos aprenden a utilizar una Tablet antes que a hablar, también empieza a ser un hecho…  pero también con esto comienzan las preguntas de si es bueno, es perjudicial o depende del uso que le demos.

Pues como todo, os diremos que tendrá que ver con esto último, el tipo de uso que le demos y el tiempo que dediquen nuestros pequeños a estar frente a una pantalla.

Lo que sí os diremos es que cuando son pequeños estemos nosotros presentes y conversemos sobre aquello que estén viendo. De esta manera no los convertimos en meros observadores absorbiendo todo lo que sale por la pantalla, a la vez que estamos compartiendo tiempo y espacio con nuestros pequeños. La Tablet o cualquier otro dispositivo no son cuidadores, así como los niños no están preparados para la gestión del uso de las mismas. Dicho lo anterior, podemos establecer que cuando las usemos con mesura y como entretenimiento compartido, no se convertirán en algo perjudicial.

Sin embargo, debemos tener cuidado de no usarlas en respuesta ante los enfados y frustraciones o como única alternativa al aburrimiento. Si los dispositivos adquieren esta función; uno, les estaremos dando una utilidad que no es para la que han sido diseñados; dos, estaremos dejando en manos de una máquina nuestra función como padres de escuchar, acompañar, lidiar con nuestros pequeños día a día; y tres, les estaremos evitando el contacto con su propio cuerpo, las sensaciones corporales que se manifiestan en ese momento, así como con su propia esencia para poder enfrentar y resolver situaciones menos agradables.

Además, nos estaremos privando, tanto a nosotros como a ellos de momentos que nos van a servir para sentar las bases de una relación y un vínculo importante que se establecerá para siempre.

Cómo enfrentemos los momentos difíciles, así lo harán ellos y si lo hacen con un dispositivo electrónico en el futuro dependerán de esto para “resolver” y evadir el malestar que sienten en el momento.

No pasa nada si un día les ponemos unos dibujos o canciones para que estén entretenidos, pero que no se convierta en algo sistemático. Cuanto más tarde accedan a estas mejor. Y cuando lo hagan seremos nosotros los que gestionemos lo que ven.

Con todo esto esperamos haber aportado un poquito más de claridad ante este tema tan presente en nuestros días. Y, ante todo, lo más importante es rescatar y practicar nuestro sentido común.

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